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Fase de Eccema o Brote

Fase de Eccema o Brote

Aunque el hábito de aplicarse diariamente un producto emoliente ayudará mucho en el buen mantenimiento de la piel y alargará los periodos de remisión o calma, es seguro que tarde o temprano, por factores que en muchos casos no podemos controlar, aparecerá un brote de eccema. Precisamente esta evolución en fases alternas de clama y brotes es lo que caracteriza la DA…así que no os frustréis cuando esto ocurra

Cuando se presenta el eccema, la piel de la zona aparece con placas rojas extremadamente secas que producen mucho picor. Además, pueden aparecer pequeñas ampollas llenas de líquido que son húmedas al tacto y supuran, formando costras. 

Cuando la piel se ha rascado mucho y durante un tiempo prolongado se engrosa, está muy áspera al tacto y se oscurece. Tiene aspecto de cuero (liquenificación). 

Tanto el tipo de erupción como el lugar donde aparece pueden depender de la edad de la persona:

La DA EN BEBÉS Y NIÑOS

Los bebés pueden presentar síntomas de DA con sólo 2-3 meses de edad.

Afecta principalmente a la cara (mejillas y frente), el cuero cabelludo (en forma de costra láctea), el tronco y la parte interna de rodillas y codos.

En niños más mayores el brote aparece con más frecuencia en los pliegues de codos y rodillas, el cuello, párpados, muñecas, tobillos y la flexura entre nalgas y muslos….aunque puede aparecer también en el tronco y parte exterior de codos y rodillas…en fin, por casi todo el cuerpo dependiendo de la severidad de la dermatitis.

En esta fase el objetivo es, ante todo, reducir el picor

El principal problema del picor es que, puede ser tan intenso, que llega a causar grandes molestias a los niños… y a los angustiados papás.

Pero de esto hablaremos más adelante. Le vamos a dedicar el tiempo que se merece ya que, aparte cuestiones estéticas, es lo que más puede afectar al bienestar del niño y la familia en esta enfermedad.

El riesgo de sobreinfección es otra de las complicaciones que trae el picor porque, al rascarse, se daña aún más la barrera cutánea quedando expuesta a un montón de microorganismos.

Es frecuente la infección con estafilococo aureus, ya que las personas con DA se dice que “están colonizadas” por esta bacteria en casi un 100% de los casos.

Impétigo, herpes, molusco…son a menudo compañeros de viaje de los niños con DA.

LOS CORTICOIDES, EL TRATAMIENTO DE PRIMERA ELECCIÓN EN LA FASE DE BROTE

Los pediatras y dermatólogos son los que, en primer término deben hacer el diagnóstico de la DA y prescribir el tratamiento indicado, que seguramente pasará por la aplicación de antiinflamatorios sobre las zonas lesionadas:

· Pomadas con corticoides.

· Pomadas con inmunomoduladores (os redirijo a vuestro pediatra/dermatólogo de confianza para que os amplíe la información sobre este punto, que es bastante novedoso…y controvertido). 

Aunque hay mucha confusión y miedo de los padres frente al uso de la cortisona, los principales centros de referencia de la DA quieren ser rotundos al respecto:

--Las actuales pomadas de corticoides (dermocorticoides) no tienen los efectos secundarios de la cortisona ingerida.

--Son muy eficaces contra la inflamación y los picores, por lo que optimizan la calidad de vida del niño.

--Ayudan a evitar recidivas.

Para estos momentos, cuando hace falta una ayuda extra, en “La Hormiga Atópica” podéis encontrar pequeños milagros, en ningún caso sustitutivos del tratamiento médico, pero con excelentes propiedades para reducir la inflamación, calmar el picor, acelerar la regeneración de la piel…

En definitiva, son el complemento perfecto del tratamiento para reducir la duración del brote y hacer más llevaderos sus síntomas, acelerando la transición hacia una nueva fase de calma o remisión.

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Hay muchos factores que pueden desencadenar un brote y variarán de un niño a otro. Aunque no podremos tenerlos todos controlados, lo que hace que muchas veces nos invada a los padres un terrible sentimiento de impotencia, conviene al menos estar informados y tomar algunas precauciones:

* Alérgenos ambientales como los ácaros, el polen, el moho, el pelo de animales… La primavera por la polinización y el otoño por los ácaros, suelen ser malas épocas para los niños atópicos. Cuando vuestro hijo se ponga pesado (que lo hará) con que quiere tener un perro, un gato o un conejito… si no estáis por la labor, ya tenéis la excusa perfecta.

* Contacto con sustancias irritantes contenidas en muchos productos de higiene personal y de uso frecuente como jabones, geles, cremas, perfumes…

* El sudor es uno de los principales desencadenantes de los picores. Yo trato de evitar las atracciones con hinchables y también las piscinas de bolas. Sudor+polvo = Bomba de relojería.

* La calefacción y fuentes de calor seco a todo gas. No está de más avisar al profe para que en clase no lo sitúe cerca de un radiador.

* Los ambientes fríos y secos. Es una buena excusa para no pasarse con el aire acondicionado.

* Los cambios bruscos de temperatura. Otra vez estoy pensando en el aire acondicionado…

* Tejidos ásperos o sintéticos y sobre todo la lana.

* El cloro de las piscinas. ¿Hay algo que más les guste a los niños que una piscina? Aparte de un buen hinchable o una gran piscina de bolas…(No, no nos los ponen fácil).

* Situaciones de estrés para el niño: empezar el curso, una función escolar, enfadarse con su mejor amigo,…. Incluso los momentos en los que pasa vergüenza, sirven para comenzar con los picores!

* Las infecciones.  Cuando el niño tiene alguna infección vírica o bacteriana, el estado de la piel suele empeorar.

* En los más pequeños, las erupciones de los dientes también suelen coincidir con la aparición de un brote.

* En principio, si el niño no tiene una alergia alimentaria clara o diagnosticada, no debería existir una causa-efecto directa entre lo que come y las reacciones en su piel. Sin embargo, recientemente he leído que una alimentación demasiado ácida puede perturbar el equilibrio de la piel a través del sudor. En este sentido, los alimentos de los que se debe evitar abusar son: dulces, pasteles, refrescos, pan, pasta, cereales de desayuno, barritas energéticas, miel, tomates y fruta cítrica (limón, mandarina, naranja y pomelo).

* Además, el abuso de otros alimentos como los embutidos, los productos lácteos de vaca, la carne roja, la cocina industrial o los aceites que no son de primera presión en frío, favorecen la inflamación.

Una vez más, lo principal es tener la información y llegar hasta donde podamos sin volvernos locos ni sentirnos mal por no poder controlarlo todo.

El objetivo Nº1 es que nuestros hijos sean felices y que interaccionen con el mundo haciendo las cosas así, como las hacen ellos,… COMO NIÑOS.

 
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