Desde el momento que nacemos nos encontramos en un medio ambiente hostil. El aire que respiramos contiene numerosos elementos potencialmente peligrosos para la salud. Algunos generados por el hombre (tóxicos industriales, contaminantes atmosféricos) y otros que comparten con nosotros el ecosistema (bacterias, virus, hongos, etc.).

Para protegernos, la Naturaleza nos ha dotado de mecanismos de defensa. 

De esta protección se encarga un ejército denominado SISTEMA INMUNITARIO, constituido por batallones de células especializadas, con distintas misiones y bien equipadas con armamento químico (proteínas).

El sistema inmunitario persigue dos objetivos primordiales:

          1.- La percepción de lo que es propio a nuestro organismo y respetarlo.

          2.- El reconocimiento de lo que nos es ajeno, extraño y potencialmente dañino y destruirlo, tanto si procede del exterior (bacterias, virus, etc.), como del interior (tejidos trasplantados, células dañadas y células tumorales).

 

Poseemos una INMUNIDAD INNATA, heredada. Está constituido por unas barreras primarias como la piel y las mucosas, reflejos (tos y estornudos), el ambiente ácido del estómago… etc. 

Nuestra piel, además de cumplir otras funciones vitales, actúa como barrera defensiva avanzada. Por ello, su integridad  es de suma importancia. Cuando por traumatismos (heridas) o por defectos estructurales congénitos (dermatitis atópica) pierde su integridad, puede ser atravesada por gérmenes patógenos y otras partículas favoreciendo las infecciones.

El sistema innato posee también células con capacidad de reconocer y destruir microorganismos patógenos y posteriormente colaborará con otro tipo de inmunidad que se irá desarrollando a lo largo de la vida y que se conoce como INMUNIDAD ADQUIRIDA o adaptativa.

Más reciente en la evolución y, por tanto, más compleja y elaborada. Su característica principal es la adquisición de una nueva arma de tecnología avanzada que permite una acción de combate más moderna y eficaz. Se trata de los ANTICUERPOS, unas proteínas llamadas inmunoglobulinas (Ig).  La IgE es el anticuerpo de los procesos alérgicos.

La nueva estrategia consiste en que una vez las células especializadas han identificado el agente extraño como enemigo (antígeno), por ejemplo, una bacteria o un polen, comienza la producción masiva de anticuerpos específicos contra esa bacteria.

Estos anticuerpos están facultados para unirse al antígeno, bloquearlo y promover su destrucción. Además poseen “memoria” lo que les capacita para reconocerlo en sucesivos encuentros e iniciar de forma inmediata el proceso para su eliminación. Cada antígeno tiene su anticuerpo y viceversa.

Las vacunas son una forma de INMUNIDAD ARTIFICIAL inducida por la administración de antígenos para que generen la formación de anticuerpos específicos 

 

¿QUE OCURRE EN LA ALERGIA?  

La alergia es un error del sistema inmunitario.  Ocurre cuando las células encargadas de reconocer a la partícula extraña con la que contactan por primera vez se equivocan y la consideran como enemigo peligroso (alergeno) cuando realmente es inofensivo para la especie, como determinados pólenes, hongos, epitelios animales, ciertos  alimentos, etc. y comienza a producir masivamente anticuerpos IgE específicos contra él. 

En esta primera ocasión el individuo no sufre síntomas, pero queda sensibilizada y el  enemigo bien fichado y archivada su ficha.

En sucesivos encuentros el anticuerpo, que se encuentra en los tejidos adherido a la superficie de unas células (mastocitos y  basófilos) cargadas en su interior con un arsenal de moléculas agresivas productoras de inflamación, entre las que juega un papel destacado la histamina, se acopla al antígeno desencadenando la explosión de estas células y generando la reacción alérgica.

Si esta reacción se produce a nivel de la mucosa nasal hablamos de rinitis alérgicasi en la bronquial, asma. Si afecta a una piel genéticamente predispuesta dermatitis alérgica.

Y si se desencadena una reacción generalizada grave que afecta a órganos y sistemas del cuerpo con evidente riesgo de shock y muerte, Anafilaxia (Reacción anafiláctica)

Siguiendo el símil bélico, podemos apreciar que se trata de una táctica defensiva  innecesaria, exagerada y contraproducente consistente  en sembrar el territorio de minas (anticuerpos) para que explosionen al contactar con visitantes indefensos, a los que, por equivocación, se considera como enemigos, ocasionando la destrucción del propio territorio (inflamación).Y todo consecuencia de un error en la identificación.

  

ALERGIA VS ATOPIA

Aunque con frecuencia los términos se siguen utilizando indistintamente desde hace décadas hay una diferencia conceptual.

Todo comenzó haca casi un siglo. Un científico que intentaba hacer una clasificación de las enfermedades por hipersensibilidad se encontró con tres que tenían ciertos rasgos comunes pero que no sabía donde encajarlas. Por eso las llamó atópicas que en griego significa “fuera de lugar” y, por extensión, extraño, raro. Incluía la rinitis alérgica estacional, el asma  y el eccema. Etiquetar hoy de raras enfermedades tan frecuentes (sobre el 20% de la población mundial) parece poco adecuado, pero el término aquí sigue. 

Posteriormente se observó que un significativo casos de estas enfermedades no tenían test cutáneos positivos ni Anticuerpos IgE elevados en la sangre. Se les denomina intrínsecas y se considera que su sintomatología no está producida por la reacción Ag-Ac (no alérgicos). Frente a los que sí tienen esos parámetros que se consideran extrínsecos (alérgicos). Según estos criterios sobre un 20% de DA no serían dermatitis alérgicas, aunque, últimamente, algunos autores apuntan que éstas podrían constituir un estadío previo a aquellas.

Consideramos, pues, ATOPIA a la tendencia familiar (genética) de producir cantidades elevadas de anticuerpos IgE  susceptibles de generar sensibilizaciones antigénicas.

Y ALERGIA es la manifestación clínica (síntomas), en respuesta a esas sensibilizaciones.